El primer objetivo de una buena iluminación en retail es generar interés, destacando por encima de los demás. En segundo lugar debe iluminarse cada producto de forma específica, ya sea una prenda de ropa, un alimento o una joya, para hacerlo más atractivo a los ojos del público. Y, finalmente, hay que estimular la predisposición a la compra creando las sensaciones apropiadas: fidelidad de color, confort en los probadores (evitar el calor es imprescindible), etc.